Anoche soñé que me encontraba sola, en medio de una noche obscura, incluso, tenebrosa. Yo sentía tanto miedo, ese que te provoca una especie de ansiedad, un dolor hueco en medio del estómago y un sollozo atrapado en la garganta.
Y así, en medio de tan devastadora escena, tú aparecías, e inexplicablemente, todo me pareció más claro, al menos era posible distinguir las siluetas de los anchos y frondosos árboles que, hasta ese momento, me di cuenta nos rodeaban.
Pero mi alegría duró poco, pues tu estancia fue muy breve, apenas alcanzaste a rozar mis labios y a decirme algunas palabras que entonces me parecieron incomprensibles, y en cuestión de segundos, te volviste solo un recuerdo.
En ese momento desperté, tan sólo para descubrir que nunca estuviste a mi lado, y entonces comprendí que, lo que segundos antes creía una pesadilla, era en realidad el sueño más hermoso de mi vida, comparado con la realidad de no tenerte siquiera una décima de segundo al día.
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