Hasta hace poco, nunca había sentido un dolor tan grande como el que representó la muerte de mi abue.
Parece que fuera hace unos días cuando le diagnosticaron un probable tumor; recuerdo que yo estaba con él en el hospital y nos había costado un enorme trabajo llevarlo ahí, solía decir que los doctores sólo servían para “sacarle dinero a uno”. Cuando salió del consultorio dijo sonriendo que el diagnóstico era “que estaba embarazado”, recuerdo que nos reímos, como siempre le gustaba que lo hiciéramos.
Eso fue en diciembre del año pasado, pero el tiempo pasó rápido y cáncer también avanzó de la misma forma, siempre en silencio.
Su salud se fue deteriorando y los doctores no encontraban causa aparente, él por su parte no perdía el buen humor, y a pesar del inmenso dolor sentía, procuraba no quejarse y al vernos nos preguntaba sobre cómo iban nuestras vidas, y haciendo un gesto, si nos portábamos bien.
Cuando supimos que era cáncer, ya era demasiado tarde para combatirlo, nunca se lo dijimos, pero él lo supo. Se notaba triste, pero nunca se quejó, nunca reclamó, y sólo se dejó querer.
Cómo me hubiera gustado estar más días con él, ya que por teléfono trataba de transmitirle tantas cosas, esas cosas que solo se transmiten con un abrazo y una sonrisa.
El día que él se fue se notaba tranquilo, yo había estado toda la mañana a su lado, mirando lo que quedaba de aquel hombre robusto y fuerte que hace unos pocos meses fuera. Pero sus manos seguían siendo las mismas grandes manos que desde niña me cargaban, aunque él ahora estaba débil y pálido.
El momento en el que se fue estábamos todos sus hijos y sus nietos, sólo abrió los ojos para despedirse y vernos a todos alrededor de él, como quería; nosotros le dijimos que se fuera en paz y así lo hizo, con un último y tranquilo suspiro nos dejó en este mundo, para esperarnos en el siguiente.
Al día de hoy sigo sintiendo el mismo dolor que hace cuatro meses que se fue, y sospecho que nunca se irá, porque no se deja de extrañar a las personas que se aman tanto, aun cuando se y siento que él ahora camina a mi lado aunque no lo vea…








